El impacto de las separaciones en la estabilidad emocional de quienes se divorcian suele ser muy diferente según sean las circunstancias y la personalidad de los involucrados.
De los divorcios de las celebridades en el 2011 tenemos el caso de Jennifer López y Marc Anthony, quienes parecen estar lidiando, al menos aparentemente, con la crisis. En contraste Katy Perry y Russell Brand, divorciados recientemente, parecen más retirados, quizás lidiando en privado con la crisis emocional condicionada por el cambio en sus vidas y la pérdida de un proyecto de familia.
De estas separaciones, una que parece será traumática para al menos uno de los involucrados, es el divorcio en noviembre del 2011 de Demi Moore (49) y Ashton Kutcher (33).
Primeramente fue el casi “anuncio de guerra” de Demi Moore contra el infiel Kutcher cuando, a través de allegados a la actriz se supo que esta se preparaba para pelearle la fortuna de 90 millones a Ashton Kutcher, pese a la existencia de un contrato pre-matrimonial, bajo el razonamiento de que el actor “no era nadie” cuando se casó con Moore; lo cuál implicaría que le debe más de su fortuna a la relaciones de su ex esposa que a su talento.
Más adelante, a finales del mismo noviembre, se vio a una Demi Moore muy deteriorada en un salón de belleza de West Hollywood. Las fotos de Moore, extremadamente delgada y visiblemente envejecida, ocuparon las portadas con especulaciones sobre su estabilidad emocional, levantando preocupaciones sobre la salud de quien en un momento fuera el símbolo de la belleza y seguridad femenina en Hollywood.
Hace sólo un par de semanas algunos medios publicaron que Demi Moore salía con Blake Corl-Baietti, un modelo de 23 años, un poco replicando la estructura de su relación con Kutcher, a quien Demi le llevaba 16 y hubo hasta quien comentó que Demi Moore “volvía al mismo error” y apuntaba a una posible crisis de edad en la actriz.
El colofón de esta saga fue la noticia de la CBS ayer sobre la hospitalización de Demi Moore el lunes pasado en Los Angeles que, según reporta TMZ, estaba relacionada con el “abuso de sustancias” por parte de la actriz. El día anterior algunos medios dieron a conocer que Moore había estado de fiesta con su hija Rumer Willis y el actor Ryan Rottman; aunque otros afirman que Demi estaba sólo pasándola bien.
TMZ no citó fuentes pero aseguró que con la hospitalización Demi Moore decidió “buscar ayuda profesional especializada” para atender su problema con el abuso de sustancias y se insinúa que se trataría de la inhalación de óxido nitroso – una droga de uso entre los jóvenes – que le habría provocado una convulsión.
Según el mismo reporte los paramédicos acudieron a la casa de Demi Moore en LA alrededor de las 10:45 pm del pasado lunes y la actriz fue trasladada a un hospital cercano.
“Debido a las tensiones en su vida en este momento, Demi ha decidido buscar ayuda profesional para tratar el cansancio y mejorar su salud en general. Ella está deseosa de estar bien y está muy agradecida por el apoyo de su familia y amigos “, afirmó un publicista a TMZ cuando se conoció la noticia.
De cualquier manera, el visible deterioro de la otrora radiante Demi Moore parece consecuencia de su reciente separación y divorcio del actor Ashton Kutcher. Demi no parece destinada a lidiar con su más reciente divorcio a lo “Jennifer López” y parece pagar la crisis con elecciones desacertadas y salud.
Esperamos que la protagonista de “Striptease” esté de vuelta pronto y que supere su circunstancia para su bien y el de los suyos. Algunos, Demi, no merecen la pena.









[...] que se informó de la crisis y hospitalización de Demi Moore y comenzaron las especulaciones sobre qué habría provocado la llamada al 911, era cuestión de [...]